Un anciano se amotina en una residencia por amor

angel quintana

Triste historia la que están viviendo los ancianos de una residencia de Santander, que más pronto que tarde cerrará sus puertas debido a la situación económica por la que atraviesa el país.

Muchas historias quedarán dentro de la residencia para mayores La Pereda, pero sin duda, la que más ha llamado la atención ha sido la de Ángel Quintana, un hombre de 76 años que se ha encerrado en su habitación del centro en la que lleva nada menos que doce años viviendo.

Ángel que se encontraba participando como cada día en la concentración que hacen cada mañana empleados y residentes con el fin de protestar contra el cierre de la residencia decidido por el Gobierno de Cantabria, pero no se esperaba el comunicado que le hicieron dos de los responsables del centro: “su día había llegado”, y debía abandonar la residencia para ser trasladado a otro centro bastante lejano del actual, ubicado en Cantabria, concretamente en la localidad costera de Laredo.

Pero Ángel que ha trabajado toda su vida como albañil y tiene problemas para andar debido a las prótesis que tiene en sus rodillas como consecuencia de tantas horas de trabajo, no estaba por la labor de abandonar la residencia. Se encerró en su habitación y se negó a salir: «Me tendrán que sacar de aquí con los pies por delante» declaró. Ángel afirma sentirse “engañado” ya que le habían comunicado que le iban a trasladar a una residencia de su misma localidad.

Su argumento para negarse al traslado es que aunque tiene familia en Málaga, sus amigos residen en Santander, y se niega a que le alejen de su círculo de amistades. Pero este no es su motivo principal, según Diario Montañés el motivo tiene nombre de mujer, Paquita, otra residente del centro con quien el anciano ha iniciado una relación.

«Me dijeron que podía ir a Cueto y me mandan a cincuenta kilómetros de distancia de Santander; Yo no puedo ir allí porque Paquita tiene que someterse a un tratamiento y no puedo permitirme económicamente ir y venir cada día en autobús», explica Ángel, mientras coge la mano a su compañera. «Lo hago todo por ella», añade. «Si te vas a Laredo yo me muero… ¡me muero!», responde Paquita. «Tú no te mueres, cariño. Tú no. Estoy yo aquí», le replica mientras la besa.

Por el momento, La Consejería ha afirmado que su reubicación seguirá en pie.