¿Qué es la regla de los tercios?

Muchas veces, a la hora de sacar una fotografía tendemos a centrar el punto de interés creando una simetría en la imagen; sin embargo, en la mayoría de los casos no es algo recomendable. Precisamente, la regla de los tercios sirve para romper con esa simetría en la fotografía y crear así una armonía compositiva mucho más atractiva para el ojo humano.

La regla de los tercios es una de las reglas más básicas e importantes de composición fotográfica, que también se aplica tanto en la pintura como en el cine.  Consiste básicamente en dividir la imagen en tres partes iguales, tanto horizontal como verticalmente. Los cuatro puntos de intersección de estas líneas, conocidos como puntos fuertes, indican los puntos adecuados para situar el motivo principal de la imagen.

De ese modo, si contamos con un único punto de interés lo colocaremos en uno de los cuatro puntos fuertes; y si contamos con dos puntos de interés, lo recomendable es colocar ambos motivos sobre puntos fuertes opuestos formando una diagonal en la fotografía.

La regla de los tercios es, por ejemplo, una regla muy aplicada en los paisajes, ya que se aconseja que el horizonte coincida con una de las dos líneas horizontales, dependiendo de los que se quiera potenciar: la tierra o el cielo.

A pesar de que la regla de los tercios es un elemento importante para conseguir una correcta composición fotográfica, hay determinados casos en los que no es aplicable; por lo que no debemos obsesionarnos con aplicarla siempre que saquemos una fotografía.